A
la soledad hay
que convertirla
en un tiempo
de espera y
no tardarás
en reconocer
en tí
una realidad
diferente.
No es tristeza
en absoluto.
Una vez que
hayas saboreado
el mismo núcleo
de la soledad,
valorarás
toda relación
viendo cuan
superficial
puede ser.
Cuando no hay
nadie,
ni siquiera
un pensamiento
de nadie y
te encuentras
realmente solo,
empiezas a hundirte,
a ahogarte en
tí mismo,
no tengas miedo,
te sentirás
envolvuelto
en la tristeza,
porque siempre
haz conocido
la felicidad
con la gente,
en las relaciones,
porque incluso
en el amor el
otro está presente,
ten paciencia,
deja que el
hundimiento
sea más profundo,
y verás
que surgen un
silencio y una
quietud que
poseen una danza…
un movimiento
quieto dentro...
Nada se mueve,
pero todo posee
una tremenda
velocidad… está
vacío, pero
lleno.
Las paradojas
se encuentran
y las contradicciones
se disuelven.
"Ese es
el secreto de
la meditación,
saber estar
a solas,
hacer de una
simple soledad
la mas hermosas
de las compañías,
la de uno mismo,
el lugar perfecto
para encontrarse
con el verdadero
yo"
Cuando
estoy solo
y
pienso en mí,
no
estoy solo estoy
conmigo